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miércoles, 16 de abril de 2014

Simbolos Nazis en la Fan Zone del Real Madrid. Copa del Rey Abril 2014



Esta foto es de hace unos minutos.
Simbolista Nazi en la Zona de Aficionados del Real Madrid.

domingo, 13 de abril de 2014

Condenado a dos años de cárcel un 'Rey' de los Latin Kings de Torrevieja por instar a apuñalar a un rival

Otro cumplirá un año de cárcel por un segundo apuñalamiento y los ocho juzgados pagarán multa por asociación ilícita


Un 'Rey' de los Lating Kings de la localidad alicantina de Torrevieja cumplirá dos años y cinco meses de prisión por instar a otro miembro de su banda a apuñalar en el estómago a un rival, que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. Los hechos sucedieron en agosto de 2005
Así se decidió este jueves en una vista en la sección séptima de la Audiencia Provincial, con sede en Elche, en la que tanto éste como el resto de los siete integrantes de la banda mostraron su conformidad con el escrito de acusación de Fiscalía, por lo que fue innecesaria la celebración del juicio, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.
Además de ese 'Rey', otro miembro de la organización, dirigente de rango menor, cumplirá otro año de cárcel por un delito de lesiones por apuñalar a otro joven -- en el transcurso de una pelea multitudinaria con otros integrantes de la banda rival 'Lions Black', mientras que el conjunto de los ocho acusados deberán pagar 1.080 euros de multa por asociación ilícita.
Inicialmente, el ministerio fiscal reclamaba hasta nueve años de cárcel para el principal acusado, cinco para el segundo y penas de entre cuatro y dos años de cárcel más multa a los ocho miembros juzgados, por un delito de asociación ilícita, dependiendo de su grado de implicación en el grupo. Tras el acuerdo con la defensa, las penas han quedado fijadas en hasta dos años de prisión.
Según consta en el relato de hechos del fiscal, con el que se han mostrado conformes los acusados, los hechos se iniciaron el 23 agosto de 2005 cuando el principal procesado, 'Rey nivel 360', acompañado por otro miembro de la banda, abordó en la calle a dos integrantes de la banda rival e instó a su compañero, menor de edad, a apuñalar a uno de los rivales. La víctima recibió una puñalada en el estómago por la que requirió tratamiento quirúrgico urgente" para practicar una "sutura de asa intestinal" y de un "vaso arterial".
Una semana más tarde, el 1 de septiembre, un 'Rey nivel 240' acompañado por otros los Latin Kings se enfrentó de nuevo con la banda rival en un parque público de Torrevieja donde exigió la entrega del "testigo presencial" de la primera agresión. Ante la negativa, se inició una pelea "multitudinaria", en la que los Latin Kings intentaron agredir al testigo, aunque quien finalmente resultó herido en zona lumbar fue un compañero suyo que interpuso.
En el escrito fiscal, la Fiscalía destaca que los acusados pertenecen a la banda de los Latin Kings, un grupo "completamente jerarquizado" con una "estructura piramidal" en la que los Reyes nivel 360 son "el máximo nivel", seguidos por el "nivel medio" formado por los miembros "Reyes nivel 240

sábado, 12 de abril de 2014

La Policía tiene identificadas a 14 bandas latinas extremadamente violentas que operan en Madrid


La semana pasada hubo una redada en Barcelona y otras provincias que acabó con la detención de 35 integrantes de estos grupos
Las bandas latinas, conocidas como ‘maras’, se han convertido en una preocupación para la Guardia Civil y la Policía Nacional. Han crecido de manera alarmante en Madrid y Barcelona, donde han encontrado una forma de financiarse a través del tráfico de drogas. Sus agresiones a ciudadanos se han vuelto más violentas y los servicios de información preparan intervenciones contra los cabecillas.
Integrantes de una mara latinoamericana.Integrantes de una mara latinoamericana.
El pasado miércoles, 16 de marzo, la Guardia Civil detuvo a 35 integrantes de bandas latinas en varias provincias del país. La más problemática y agresiva, la llamada Mara Salvatrucha (MS-13), con gran presencia en Barcelona, fue uno de los principales objetivos de la Benemérita en dicha operación.
Pues bien, según ha sabido El Confidencial Digital, las detenciones llevadas a cabo hace una semana forman parte de una ofensiva de los servicios de información, tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional, para poner cerco a estos grupos violentos, que han crecido de forma alarmante en los últimos años en España.
Fuentes de la Comisaría de Información de la Policía Nacional explican a este diario que las maras se han establecido con fuerza en Madrid y Barcelona. En ambas ciudades, “han formado grupos muy peligrosos, que ya han ocasionado palizas, atracos, y guerras con otras tribus urbanas”.
Actúan en las zonas de Estrecho, Fuenla- brada, y Alcoben- das
Las maras más violentas, según los agentes consultados, son las procedentes de El Salvador, República Dominicana y Ecuador: “Consiguen formar clanes muy rápidamente, son muy agresivos y no dudan en usar armas blancas, como cuchillos y navajas, para ocasionar grandes daños a sus rivales”.

La Policía tiene localizadas a las maras de Madrid

Desde la Comisaría de Información se tienen ya identificadas a unas 14 maras que operan en la capital. Algunos de sus cabecillas tienen ya ficha policial.
Las fuentes consultadas explican que las bandas “están muy repartidas” por toda la ciudad, aunque tienen unos ámbitos de actuación específicos. Es en esos lugares donde se reúnen y donde llevan a cabo sus acciones violentas.
Según la Policía, los grupos más violentos actúan en las zonas de Estrecho, Fuenlabrada, y Alcobendas: “Allí están establecidos, se reúnen, y actúan”.

Se financian a través del contrabando de drogas

Además de los pequeños hurtos callejeros que realizan, estas bandas están montando su propio sistema de financiación: el contrabando de drogras.
Según las fuentes policiales consultadas, las maras “compran pequeñas cantidades y luego las revenden a un precio más elevado”. Con ello, obtienen dinero para el mantenimiento de la estructura.

Polémico show organiza peleas entre grupos ultras



En Riga, Letonia, se organiza un show televisado donde ultrass de clubes europeos se enfrentan sobre un ring en una especie de "vale todo".

La primera edición del Team Fighting Championship (TFC) coronó a los hinchas del Lech Poznan, de Polonia, como campeones.

En el video, se muestra la pelea contra los fanáticos del IFK Gasteborg.

Del torneo participaron hinchas de equipos de Suecia, Rusia, Ucrania, República Checa y Polonia.
Los polacos derrotaron, entre otros, a fanáticos del CSKA Moscú y Sparta Praga. Los productores del TFC planean continuar con la convocatoria de hinchas para aumentar la nómina de cinco equipos que se presentaron al primer concurso.

Tragedias: la historia sangrienta del fútbol





“Fue un momento difícil saber que uno de mis primos fue al partido y estaba entre los fallecidos. Ver el dolor de su madre me ha convertido en el jugador que soy hoy”, afirma Steven Gerrard, actual capitán del Liverpool, en Fiebre Maldini, al ser preguntado por la tragedia de Hillsborough.
Los partidos de fútbol son, en muchos casos, grandes acontecimientos para los aficionados. Gente que hace más llevadera su semana de trabajo al imaginarse en las gradas del equipo de su corazón alentando a los suyos. Padres que llevan de la mano al campo a sus hijos para que respiren ese aroma a fútbol que existe en los estadios. Sin embargo, algunas veces estos momentos que deberían ser felices terminan en tragedia. A lo largo de la historia del fútbol, las grandes aglomeraciones de aficionados han provocado avalanchas, disturbios o peleas que han hecho que hinchas inocentes se dejasen la vida en el campo.
Primeras desgracias. La primera gran tragedia de la que se tiene constancia se produjo en 1902, en un partido entre Escocia e Inglaterra, en el Ibrox Park de Glasgow. Una de las gradas se derrumbó, debido a las fuertes lluvias que habían tenido lugar la noche anterior, y los aficionados sufrieron una caída de 12 metros. Las consecuencias fueron trágicas: 25 muertos y 517 heridos. Las gradas consistían en terrazas de madera sostenidas por un marco de vigas de acero, que, a raíz de este accidente, fueron sustituidas en todo el Reino Unido por terrazas con el apoyo de movimientos de tierra o de hormigón armado. Fue uno de los primeros pasos destinados a mejorar la seguridad en los campos de fútbol, pero sin duda quedaba mucho camino por recorrer. Desafortunadamente, como en Ibrox Park, las medidas de seguridad a lo largo de la historia del fútbol se han tomado casi siempre después de que ocurriera una gran desgracia.
En 1946 hubo 44 muertos y 500 heridos en Bolton, por peleas multitudinarias en el Bulden Park, en un encuentro entre el Bolton y el Stoke City. Nueve años más tarde, en 1955, una nueva tragedia dejó 152 muertos en Nápoles, tras unos incidentes provocados por un penalti pitado a favor del Bolonia, en un partido contra el Nápoles.
Sin embargo, ninguna de las dos desgracias anteriores tuvo la magnitud de la ocurrida en 1964 en Lima, en un encuentro que enfrentó a Perú y Argentina y en el que se jugaban la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio. Se disputó en el Estadio Nacional, que se abarrotó para la ocasión. La asistencia oficial fue de 47.197 espectadores. El combinado argentino vencía por un gol a cero a falta de dos minutos del final. En ese instante, Perú anotó el gol que ponía el empate en el marcador, pero el árbitro lo anuló. Ante esta decisión, un aficionado saltó al terreno de juego y agredió al colegiado. La Policía respondió a este ataque soltando a los perros, que se abalanzaron sobre el agresor. Esta situación desató el desconcierto en las gradas y los aficionados de ambos países, que hasta ese momento se habían comportado de forma ejemplar y disfrutaban del partido unos al lado de otros, empezaron a enfrentarse. Desbordada por la batalla campal que se había desatado en las gradas, la Policía intentó parar el conflicto lanzando gases lacrimógenos. El resultado final fue catastrófico: más de 300 muertos.
Pocos años después, en 1968, se produjo el mayor desastre del fútbol argentino. El 23 de junio de ese año el estadio Monumental acogía el gran Clásico de Argentina, River Plate-Boca Juniors. Como es habitual en estos choques, se puso el cartel de ‘no hay billetes’ y 90.000 almas abarrotaban el estadio para alentar a sus equipos. Sin embargo, lo que iba a ser una gran fiesta terminó en tragedia cuando al final del encuentro la puerta 12 estaba cerrada. Esta circunstancia provocó una fatídica avalancha que se cobró 71 vidas y 113 heridos. Argentina entera quedó conmocionada al conocer la noticia. En la actualidad, aún no han quedado claras las razones por la que la puerta se encontraba cerrada. Hoy en día, ya no existe la puerta 12 en el Monumental, ya que, tras la desgracia, se optó por cambiar el nombre y pasó a llamarse puerta L.
Poco hubo que esperar para volver a lamentar otra desgracia, ya que en 1971 hasta 66 personas perdieron la vida en Glasgow, en el estadio del Rangers.
Fatídica década de los 80. Los años 80 resultaron terriblemente trágicos. La mala racha comenzó en 1982 en Moscú, en la conocida como ‘Tragedia de Luzhniki’, con motivo de la ida de los dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA en la que se enfrentaban el Spartak de Moscú y el HFC Haarlem. Los locales tuvieron un partido plácido, dominaron con autoridad y en el minuto 17 se adelantaron en el marcador. Ante esta circunstancia, muchos hinchas abandonaron el campo minutos antes del final. Sin embargo, el Spartak anotó el segundo tanto cuando tan sólo restaban 20 segundos para el final. Esto provocó que muchos de los aficionados que habían abandonado el estadio volvieran al interior ante el griterío para enterarse de lo que había ocurrido, coincidiendo con aquellos que estaban en ese momento abandonando sus localidades. Varios aficionados cayeron al suelo y se produjo una estampida que afectó a miles de aficionados, afectados por contusiones o asfixiados por compresión. 340 personas perdieron la vida y otros 1.000 resultaron heridos.
Pero sin duda, el peor momento de la historia del fútbol fue el mes de mayo de 1985, ya que en menos de 20 días ocurrieron dos tragedias muy graves. La primera se produjo en Inglaterra, concretamente en Bradford, en un encuentro de Tercera División. El equipo de la ciudad celebraba su ascenso un 11 de mayo de 1985, pero lo que iba a ser un día de fiesta se tornó en tragedia. 11.000 espectadores acudieron a la cita. Pero, a pocos minutos del descanso, empezó el desconcierto. Uno de los jueces de línea avisó al árbitro de que se había iniciado un pequeño fuego en una de las gradas. Ya era demasiado tarde. Las llamas se extendieron por toda la hilera de la grada principal a un ritmo imparable, se llevaron consigo 53 vidas humanas y dejaron a otras 200 personas heridas. Días más tarde, las investigaciones determinaron que el fuego había sido ocasionado por una colilla mal apagada. El estadio estaba construido sobre bases de postes de madera y debajo de la estructura había basura que se acumulaba desde hacía varios años. La caída del cigarro a la basura inició el fuego y la facilidad de los postes de madera para arder hizo el resto. El resultado fue una nueva tragedia que podría haberse evitado.
Aún conmocionados por los fallecidos en Bradford, los aficionados británicos tuvieron que enfrentarse a una nueva desgracia, esta vez en Bélgica, en el estadio de Heysel. El 29 de mayo de 1985, Juventus y Liverpool disputaban la final de la Copa de Europa y miles de aficionados de ambos conjuntos viajaron hasta Bruselas para alentar a los suyos. La Prensa había considerado el partido como uno de los mejores de la época, ya que enfrentaba al fútbol inglés (cuyos equipos habían logrado siete de las últimas ocho Copas de Europa) y al fútbol italiano (en ese momento, Italia era vigente campeona del mundo con seis jugadores de la Juve en sus filas). Los radicales de ambos equipos quisieron ser protagonistas y colarse en lo que iba a ser una fiesta del fútbol. Desde primeras horas de la mañana hubo altercados en Bruselas, pero el momento de mayor dramatismo se vivió dentro del estadio, cuando un grupo de hooligans atacó a otro de tifosis italianos. Los hinchas ingleses derribaron la valla que separaba a ambas aficiones y se desató una batalla campal en la que no faltaron navajazos, botellazos y agresiones de todo tipo. El conflicto dejó como resultado 39 muertos. La imagen del fútbol quedó muy dañada y desde este incidente se redujo la asistencia de aficionados a los estadios por miedo a los violentos. La FIFA tuvo que trabajar duro para recuperar el prestigio perdido.
La desgracia volvió a cebarse en esta década con el fútbol británico, por última vez. En esta ocasión, el escenario fue el estadio de Hillsborough, en Sheffield, el 15 de abril de 1989. El Liverpool y el Nottingham Forest se enfrentaban en las semifinales de la FA Cup. Ese día, todo empezó mal desde varias horas antes del encuentro. No existe una autopista que conecte las ciudades de Liverpool y Sheffield y, además, la carretera se encontraba en obras. Esto propició que se formasen grandes atascos. Por si fuera poco, a la entrada de la ciudad muchos coches fueron registrados por la Policía, ya que el hooliganismo estaba muy extendido en el fútbol británico y se pretendía acabar con él. El resultado fue una llegada de la afición red poco escalonada. Tan sólo era el principio del caos. Una vez en el estadio, apareció un nuevo problema: al Liverpool, cuya afición era más numerosa, se le asignó el fondo con capacidad para 14.600 espectadores, mientras que los hinchas del Nottingham fueron situados en el fondo, con capacidad para 21.000 personas. El objetivo de este mal reparto fue el de evitar enfrentamientos entre ambas hinchadas. La tardanza de los hinchas en llegar al campo propició que, a escasos minutos de empezar el partido, una enorme multitud se agolpara en la puerta C. En línea recta se encontraba el túnel que daba acceso al sector central. Jason Thompson, periodista de Liverpool Echo analiza el estadio, en una entrevista concedida al programa Fiebre Maldini: “Era una grada tradicional, pero dividida en sectores separados por vallas. Eran como jaulas de ganado en vez de un espacio donde la gente se pudiera distribuir”.
Cuanto más se acercaba la hora del partido, la tensión entre los aficionados del Liverpool y los agentes de seguridad empezó a crecer y fue entonces cuando la Policía tomó la decisión fatal: abrir la puerta y permitir la entrada de los hinchas, muchos sin entrada. Thompson valora esta medida: “Los hinchas hacían cola y comenzó la presión, porque había cierta prisa por entrar y la Policía empezó a estar ansiosa por controlar la entrada de la gente al estadio. Desgraciadamente, tomaron una decisión terriblemente equivocada en un momento de máxima tensión”. En ese instante, la gente corrió para no perderse nada de lo que sucediera en el encuentro y casi todos tomaron el camino más fácil: acudir al túnel que desembocaba en la grada situada detrás de la portería. La gente empezó a quedar aplastada contra las vallas y en un primer momento la Policía no dejó saltar a nadie al campo, porque pensaron que se trataba de un acto de hooliganismo. Sin embargo, al darse cuenta de la gravedad de la situación, abrieron los accesos para que los hinchas pudieran acceder al campo. Era demasiado tarde. La estructura del estadio y el exceso de aforo se convirtieron en una trampa mortal de la que 96 víctimas no pudieron escapar. El fútbol volvía a ser noticia mundial por un acontecimiento que jamás debió ocurrir. Una vez más, tuvo que suceder algo así para que se tomasen medidas y, tras este incidente en el Reino Unido y posteriormente en Europa, se eliminaron las gradas de pie y se impuso un exhaustivo control de entrada a los estadios.
Siglo XXI. Con la entrada del nuevo siglo, el desarrollo de las nuevas tecnologías y los precedentes anteriores, las medidas de seguridad en los estadios han aumentado de manera muy positiva. De hecho, en lo que llevamos de siglo no se registra ninguna gran tragedia en el fútbol europeo. Sin embargo, en los países menos desarrollados las condiciones siguen siendo aún precarias y, desgraciadamente, cada cierto tiempo nos encontramos con incidentes en un campo de fútbol. Especialmente trágico fue lo ocurrido en Ghana en 2001. Al menos 130 personas que fueron a presenciar el partido entre el Accra Hearts y el Kumasi Ashanti perdieron la vida. El Accra se proclamó vencedor (2-1) y los hinchas del equipo derrotado no lo aceptaron de buen grado. Comenzaron a destruir los asientos de las gradas, ante lo que la Policía respondió cerrando las puertas del recinto y lanzando contra ellos granadas lacrimógenas. Los cuerpos de seguridad fueron acusados por la opinión pública como los principales culpables, así como la poca seguridad existente en los estadios en el fútbol africano. Sea como fuere, los aficionados volvieron a ser las víctimas de un fallo en la seguridad y más de un centenar de inocentes se dejaron la vida allí.
Más reciente es la tragedia ocurrida en Port Said, Egipto, el 1 de febrero de 2012. Se enfrentaban el equipo local, el Al-Masry y el Al-Ahly, cuyas aficiones tienen gran rivalidad por motivos políticos. Los locales se impusieron por 3-1, pero, al finalizar el partidos, los aficionados del Al-Masry invadieron el terreno de juego para perseguir a los hinchas y jugadores del Al-Ahly, lanzándoles piedras y botellas. El resultado, una vez más, fue trágico: 74 muertos y cerca de mil heridos.
Si atendemos a los hechos, es innegable que el aumento de las medidas de seguridad en los campos ha dado sus frutos y cada vez es más complicado que alguien se deje la vida en un estadio, aunque aún queda mucho por mejorar en aquellos países con menos recursos. Sin embargo, no se deben olvidar las tragedias que han ocurrido a lo largo de la historia y es necesario seguir trabajando para mantener la seguridad. Sin duda, el fútbol es un acontecimiento global maravilloso que mueve pasiones allá donde va. Por tanto, todos estamos en la obligación de actuar de manera responsable para preservarlo.

Intervienen armas blancas y bengalas a ultras del Oporto en frontera española

La Guardia Civil y la Guardia Nacional Republicana de Portugal han intervenido armas blancas, objetos contundentes y bengalas a seguidores ultras del Oporto que se desplazan para presenciar esta noche en el estadio Sánchez Pizjuán la vuelta de los cuartos de final de la Liga Europa con el Sevilla.

Fuentes de la Guardia Civil han informado de que ambos cuerpos de seguridad han desarrollado un dispositivo conjunto en la frontera con Ayamonte (Huelva) en previsión de incidentes por la disputa del partido, declarado de alto riesgo por la Comisión contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte.

Se ha llevado a cabo un control de hinchas ultras del Oporto a la entrada del territorio español, identificándose a algo más de trescientos seguidores que se desplazaban en trece autobuses.

En estas labores de control se ha procedido a la intervención de armas blancas, objetos contundentes y bengalas que han quedado confiscadas por los agentes.

El partido se juega esta noche a partir de las 21.05 horas en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán de Sevilla con arbitraje del italiano Gianluca Rocchi.

El partido de ida se disputó el pasado 3 de abril en el estadio do Dragao de la ciudad portuguesa de Oporto y terminó con la victoria por la mínima (1-0) del equipo luso.

Reunión Comision contra Violencia Racismo Xenofobia e Intolerancia en el Deporte



Antiviolencia destaca que actitudes como éstas son un formidable ejemplo para todos los aficionados y clubes de fútbol y un verdadero referente ético y de comportamiento para el conjunto de la sociedad, que fomenta la solidaridad y la tolerancia en un juego tan apasionante como es el fútbol.

Declarados de alto riesgo el partido de Primera División Betis-Sevilla que se juega este fin de semana en Sevilla y la Final de la Copa de S.M. El Rey entre F.C. Barcelona y el Real Madrid C.F., que se disputa el próximo miércoles 16 abril, en Valencia.

La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte felicita a los aficionados del F.C. Barcelona y del Club Atlético de Madrid por el comportamiento ejemplar que exhibieron en el partido de Liga de Campeones disputado ayer en el Estadio Vicente Calderón, de Madrid.

Al finalizar el encuentro, los más de 2.000 aficionados blaugranas desplazados a Madrid dirigieron una gran ovación y aplausos a los jugadores y seguidores del Atlético de Madrid por su victoria en el partido disputado ayer. Además, las cuentas oficiales en Twitter del F.C. Barcelona y del Club Atlético de Madrid se intercambiaron mensajes de felicitación tras el encuentro de Liga de Campeones. 

Por todo ello, la Comisión Antiviolencia quiere destacar que actitudes como éstas son un formidable ejemplo para todos los aficionados y para todos los clubes de fútbol, y representan un verdadero referente ético y de comportamiento para el conjunto de la sociedad, que fomenta la solidaridad y la tolerancia en un juego tan apasionante como es el fútbol.

Asimismo, la Comisión ha propuesto una serie de sanciones de las que, a continuación, se enumeran las más importantes:
- Multa de 4.500 euros y prohibición de acceso a los recintos deportivos por un período de 12 meses a un aficionado del equipo local identificado quien, durante el partido Burgos C.F. SAD – C.D. Leonesa SAD, profirió cánticos en contra de los agentes policiales incitando además al resto de los aficionados que estaban con él a seguir esos cánticos. Además, lanzó varias piedras contra los seguidores visitantes provocando con ello una seria alteración de la seguridad ciudadana y poniendo peligro la integridad física de las personas que allí se encontraban en esa zona del recinto deportivo.

- Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a los recintos deportivos por un período de 12 meses a cada uno de los 11 aficionados locales identificados quienes, durante el partido Burgos C.F. SAD – C.D. Leonesa SAD, lanzaron varias piedras contra los seguidores visitantes provocando con ello una seria alteración de la seguridad ciudadana y poniendo peligro la integridad física de las personas que allí se encontraban en esa zona del recinto deportivo.

- Multa de 3.001 euros y prohibición de acceso a los recintos deportivos por un período de seis meses a cada uno de los 12 aficionados identificados del equipo local quien, al final del partido Algeciras C.F. SAD – Real Balompédica Linense, lanzaron varias piedras contra el autobús de los aficionados visitantes provocando daños de diversa consideración en el mismo.

- Multa de 3.001 euros y prohibición de acceso a los recintos deportivos por un período de seis meses a un aficionado identificado del equipo visitante quien, durante el partido Real Balompédica Linense – Cádiz C.F. SAD insultó gravemente y amenazó con una actitud agresiva y violenta a los agentes policiales.

- Multa de 3.001 euros y prohibición de acceso a los recintos deportivos por un período de seis meses a un aficionado identificado del equipo local quien, en el descanso del partido Hércules C.F. SAD – Girona F.C. SAD, invadió el terreno de juego, agrediendo e insultando gravemente a los vigilantes de seguridad y haciendo caso omiso en todo momento a las indicaciones del personal de seguridad privada. Una vez identificado por la Policía, se le expulsa del recinto deportivo.
Declaración de alto riesgo
Primera División
Real Betis Balompié, SAD - Sevilla F.C., SAD
Domingo, 13 de abril, en Sevilla
Final de la Copa S.M. El Rey
F.C. Barcelona - Real Madrid C.F.
Miércoles, 16 de abril, en Valencia

lunes, 7 de abril de 2014

Así trabajan los infiltrados de la Policía

Hay infiltrados en las manifestaciones? ¿Son los infiltrados los que provocan la violencia, haciendo las veces de líquido inflamable arrojado en unas brasas? Los graves incidentes ocurridos tras las marchas de la Dignidad del pasado 22 de marzo, en las que resultaron heridas más de cien personas, han vuelto a poner sobre la mesa esas preguntas. Las redes sociales se han hecho eco de toda clase de imágenes en las que quedaría demostrada la presencia de agentes infiltrados, con argumentos tan aplastantes como una supuesta pulsera de la bandera de España –que en realidad es una bandera republicana- en la muñeca de uno de los alborotadores y la presencia de varios encapuchados en los disturbios y realizando detenciones.
No hacían falta esas “pruebas”… Por supuesto que había agentes infiltrados el pasado 22 de marzo. Igual que los hay en todas las manifestaciones en las que se prevé que pueda haber algún incidente protagonizado por violentos, sean del signo que sean: extrema derecha, extrema izquierda, anarquistas... Esos infiltrados fueron los que averiguaron, minutos antes de que comenzasen las agresiones, que los radicales intentarían romper la línea policial que protegía la calle Génova. Y esos mismos policías infiltrados fueron los que el 23 de marzo identificaron al tipo que esgrimió el día anterior el casco de uno de los policías a modo de trofeo de guerra. El individuo acudió a los juzgados de la Plaza de Castilla para pedir la libertad de sus compañeros detenidos con la misma chaqueta que llevaba la noche de los disturbios y fue arrestado allí mismo.
De esa constatación de su existencia a asegurar que son los infiltrados los que provocan la violencia hay un viaje muy largo. “Gritan, se mezclan con ellos, pero no se dedican a tirar adoquines, son nuestros ojos allí, los que nos identifican a los elementos más violentos”, cuenta un responsable policial sobre los agentes encubiertos que actúan en  las manifestaciones. “Y, lógicamente, se cuidan mucho de ser identificados. De hecho, en todas las protestas hay intentos de identificarlos, casi siempre fallidos”, añade el interlocutor.
Los infiltrados de Policía y Guardia Civil fueron fundamentales en la lucha contra el terrorismo. ETA fue perforada varias veces por agentes que se jugaron literalmente la vida para desarticular un comando o para llegar hasta la dirección de la banda. Una de estas infiltradas, una funcionaria de policía, llegó a convivir con dos terroristas del comando Donosti, a los que ella misma llevó en su coche a la cita en la que fueron detenidos. La mujer llegó a San Sebastián haciéndose pasar por militante del movimiento de objeción de conciencia y logró llegar hasta el corazón del comando, haciendo posible el arresto de los asesinos. ETA se encargó de poner en la diana a esta policía gracias a su aparato de propaganda: la revista ArdiBeltza, dirigida por Pepe Rei, publicó su fotografía y el domicilio de sus padres. Ahora, reside en algún país extranjero, al igual que un agente de la Guardia Civil que logró infiltrarse en la estructura que ETA tenía en Francia.
Los Grapo ha sido la banda más infiltrada, un verdadero coladero. Las fuerzas de seguridad golpearon innumerables veces a los comandos y a la dirección de los terroristas. Desde los años 70, losaños de plomo de los Grapo, hasta las últimas detenciones de activistas procedentes del movimiento okupa, los infiltrados han sido clave en cada uno de estos golpes, sin que los militantes de la banda ni siquiera se enterasen de que Policía y Guardia Civil anidaban en sus entrañas y daban información precisa de lo que se cocía en el seno de los Grapo.
La lucha contra el crimen organizado y en especial el tráfico de drogas están aún muy lejos de ser un escenario para los policías infiltrados. La figura del agente encubierto aún no está bien desarrollada en nuestros textos legales, al igual que la del testigo protegido, y cuando ha habido alguna operación con este tipo de infiltración, los jueces han dictaminado que los policías estaban provocando el delito y, por tanto, han echado por tierra el procedimiento entero: “Le compramos mil pastillas de éxtasis a un tipo que vendía cien mil al mes y el juez nos dijo que habíamos provocado el delito, como si no fuera a vender si no comprábamos nosotros”, recuerda un ex policía de la Brigada Central de Estupefacientes.
Los infiltrados existen. Compran droga, pero no se ha demostrado que lancen adoquines.